En las islas ganaderas correntinas le temen a El Niño: miles de cabezas podrían quedar “en banda”

La amenaza de una nueva crecida del río Paraná , algo muy usual cuando ocurren fenómenos El Niño, encendió las alarmas en el norte de Corrientes, especialmente entre los productores ganaderos de las islas Apipé.

Allí, unas 7.000 cabezas dependen de una logística de evacuación que hoy aparece como uno de los principales puntos críticos frente a un escenario de mayores precipitaciones.

Según explicó Ortiz durante la última edición de Infocampo Estudio, hasta el momento apenas pudieron trasladarse apenas entre 450 y 500 animales.

El problema es que, si el río alcanza niveles similares a los de grandes crecientes anteriores, las zonas altas disponibles dentro de las islas no serían suficientes para contener a toda la hacienda.

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En ese escenario, entre 3.500 y 4.000 animales podrían quedar sin espacio seguro y con dificultades para acceder a alimento. Pero el problema no es solamente la disponibilidad de superficie: también existe un cuello de botella que puede definir la velocidad del operativo.

“El productor espera hasta último momento y cuando llega ese momento ya es tarde para salir; hay una sola balsa de hacienda para trasladar esa cantidad desde Apipé hacia el continente”, advirtió Ortíz.

La frase sintetiza una de las mayores preocupaciones: no alcanza con saber que viene una creciente si no existe capacidad logística suficiente para sacar a tiempo los animales de las zonas comprometidas.

UN “PULMÓN” PARA RECIBIR HACIENDA

Ante esta situación, el Gobierno de Corrientes comenzó a trabajar sobre una alternativa para ganar tiempo y, fundamentalmente, evitar que los pequeños productores queden obligados a desprenderse de su hacienda en condiciones desfavorables.

La estrategia contempla utilizar un campo perteneciente a la Entidad Binacional Yacyretá, ubicado frente a las islas, como una suerte de “pulmón” para recibir temporalmente los animales que puedan ser evacuados.

Pero sacar la hacienda del agua es apenas el primer paso. Una vez en tierra firme, aparecen nuevos desafíos vinculados con la alimentación y el manejo de los rodeos.

“Lo que hacemos es tratar de que saquen la hacienda a un campo enfrente que es de la EBY, que normalmente lo usamos de pulmón, y todo lo que sale hasta ese campo nosotros llevamos después balanceado, destetamos y alimentamos allí en el continente”, explicó el funcionario.

El operativo también contempla herramientas comerciales para los pequeños productores, entre ellas remates especiales que permitan vender animales en mejores condiciones y evitar que una emergencia climática termine convirtiéndose también en un problema económico para las familias ganaderas.

ANTICIPARSE ANTES DE QUE LLEGUE EL AGUA

Para Ortíz, una de las principales diferencias respecto de otras emergencias hídricas está en la posibilidad de contar hoy con información climática más precisa.

Esa anticipación permite que el Estado y los productores trabajen sobre escenarios posibles antes de que las condiciones vuelvan imposible el traslado.

En ese sentido, Corrientes articula acciones con el INTA para recorrer las distintas regiones productivas, capacitar a los ganaderos y transmitir información que permita tomar decisiones con mayor anticipación.

“Ahora, con toda la meteorología que tenemos, hay mucho más precisión en los datos climatológicos y son mucho más creíbles que en años anteriores, donde se llovía y teníamos que salir nosotros atrás del problema; ahora lo estamos tratando de advertir antes para que se tomen los recaudos”, señaló Ortíz.

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La advertencia tiene un componente especialmente sensible porque quien habla no lo hace solamente desde la función pública. Ortíz también es productor ganadero y conoce desde adentro las decisiones que implica mover un rodeo, conseguir un campo receptor y sostener los animales mientras dure una emergencia.

Por eso, detrás de los números y de los operativos oficiales aparece una preocupación concreta: si El Niño termina provocando una crecida de magnitud, el tiempo para sacar la hacienda podría ser mucho más corto que el necesario para poner a salvo a todos los animales.

 

InfoCampo