Las abejas también se preparan ante El Niño: claves para proteger las colmenas frente a lluvias abundantes

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El escenario climático, con El Niño en el horizonte, también plantea nuevos desafíos para la actividad apícola.

En este sentido, desde la Cooperativa Apícola COSAR recomiendan preparar los apiarios y fortalecer las colmenas para atravesar períodos de lluvias abundantes, alta humedad y eventuales dificultades para acceder a los establecimientos.

“En el Departamento Técnico de la cooperativa nos estamos preparando para un año Niño y haciendo recomendaciones a todos los asociados y productores”, explicó el integrante de esa área Juan Dukart sobre el trabajo que vienen realizando en territorio santafesino.

QUÉ HACER CON LAS COLMENAS ANTE EL NIÑO

Una de las primeras medidas recomendadas es revisar la ubicación de las colmenas y evitar que permanezcan directamente sobre el suelo.

En este sentido, precisó: “Lo principal es tener las colmenas levantadas, no tenerlas en el piso y tratar de sacarlas de los lugares bajos. Si no es posible, levantarlas del piso”.

La recomendación cobra especial importancia ante la posibilidad de precipitaciones abundantes y anegamientos localizados.

Antecedentes recientes muestran que los apiarios instalados en sectores bajos pueden quedar expuestos a inundaciones extraordinarias, con pérdidas importantes de colmenas cuando se producen crecidas o excesos hídricos.

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Por eso, además de elevar las colmenas, resulta conveniente identificar con anticipación los sectores de mayor riesgo dentro de cada establecimiento y evaluar alternativas para facilitar un eventual traslado de las colonias si las condiciones lo hicieran necesario.

ABEJAS FUERTES Y BIEN NUTRIDAS

En tanto, el manejo preventivo también debe concentrarse en la condición de las colonias. Frente a períodos en los que las lluvias pueden interrumpir el pecoreo durante varios días, contar con reservas suficientes permite reducir el impacto sobre las colmenas.

“Es importante llegar con colmenas fuertes, sanas, bien nutridas y con reinas nuevas, para poder pasar lo mejor posible esta adversidad climática”, destacó Dukart.

Desde el enfoque del Sendero Tecnológico impulsado por el Programa Nacional Apícola de INTA (PROAPI), el monitoreo de las reservas, el estado poblacional y la sanidad de las colonias constituye una herramienta central para acompañar su desarrollo.

Los manuales técnicos recomiendan, entre otras prácticas, el monitoreo de varroa y nosema, el manejo adecuado de la nutrición y el recambio de reinas como parte de una estrategia integral de fortalecimiento.

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En ese sentido, Dukart también plantea la necesidad de tener las medias alzas resguardadas y disponibles en el apiario para poder incorporarlas rápidamente cuando las condiciones lo requieran.

“Puede ocurrir que, después de una lluvia importante, haya una muy buena entrada de néctar, pero que el exceso de agua impida ingresar con un vehículo durante varios días”, indicó el apicultor santafesino.

En esos casos, contar con las alzas ya ubicadas en el apiario permite acercarse hasta donde sea posible con el vehículo y luego completar el ingreso caminando, con las herramientas necesarias, para colocarlas a tiempo.

“La idea es anticiparse a esas situaciones y evitar que una dificultad de acceso termine limitando el aprovechamiento de una buena floración”, añadió Dukart. 

Además, el fortalecimiento de las colonias no depende solamente de la disponibilidad de alimento. Mantener un adecuado estado sanitario permite que las abejas puedan aprovechar los períodos favorables que aparezcan entre las lluvias.

Desde Cosar se recomienda realizar monitoreos sistemáticos de varroa y aplicar los tratamientos correspondientes de acuerdo con los resultados y con productos aprobados, respetando dosis y momentos de aplicación.

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Esto adquiere especial importancia en un escenario de alta variabilidad climática: pueden sucederse varios días sin condiciones adecuadas para el pecoreo y, luego, ventanas relativamente cortas de buen tiempo en las que las colonias deberán aprovechar rápidamente las floraciones disponibles.

“Probablemente tengamos varios días en que las colmenas pueden salir a trabajar”, describió Dukart. Por eso, “es importante llegar con colmenas fuertes, sanas, bien nutridas, reinas nuevas”, completó.

ACCESOS Y COSECHA

Además, el exceso de precipitaciones también puede dificultar el ingreso de los productores, especialmente en caminos rurales y sectores bajos.

En este punto, desde COSAR recomiendan la planificación: revisar las condiciones de movilidad, analizar caminos alternativos y qué tareas deberían priorizarse en caso de que el acceso se vea temporalmente restringido.

“También es importante anticiparse y revisar los caminos de acceso a los apiarios, saber cuáles pueden quedar aislados y tener previsto qué hacer si, por las lluvias, durante algunos días no podemos ingresar. La idea es tratar de prever esas situaciones y estar preparados para cuando se complique el acceso”, sumó el experto.

Respecto al momento de cosecha, otro de los puntos señalados desde el Departamento Técnico está directamente relacionado con la calidad de la miel.

La recomendación es no anticipar la cosecha que todavía no alcanzó un adecuado grado de madurez. Dukart aconseja recolectar cuando los cuadros presenten alrededor de un 85% de operculado o más.

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La sugerencia tiene especial relevancia en un escenario de elevada humedad ambiental. La miel completamente operculada presenta normalmente un menor contenido de agua, mientras que la cosecha prematura puede favorecer la obtención de miel con mayor humedad y aumentar el riesgo de fermentación.

Dukart advirtió, además, sobre el manejo posterior a la extracción de los cuadros: “Una vez que se sacan de la colmena, que no queden mucho tiempo en las salas de extracción porque, si hay mucha humedad ambiente, probablemente esa miel absorba humedad”, resaltó.

Por eso, en jornadas húmedas, reducir los tiempos de espera y cuidar las condiciones ambientales de la sala de extracción también forma parte de la estrategia de preservación de la calidad.

UNA TEMPORADA PARA MIRAR CON LUPA

Más allá de las recomendaciones generales, desde COSAR advierten que el impacto del fenómeno no será necesariamente igual en todo el territorio.

“Estamos supeditados a lo que pase con El Niño y también por ahí seguramente va a ser muy localizado”, explicó Dukart. Algunas zonas podrían recibir excesos de lluvia, mientras que otras podrían presentar condiciones más favorables para la actividad.

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En los sectores donde las precipitaciones sean excesivas, uno de los principales riesgos será la pérdida de floraciones y las dificultades para ingresar a los apiarios.

En cambio, allí donde las lluvias tengan una distribución más favorable, las perspectivas productivas podrían ser mejores.

La distribución temporal de las lluvias también será determinante. “Que no haya muchos días nublados; que, por lo menos, llueva a la noche o a la tardecita y que al otro día despeje y salga el sol. Eso puede ser bueno”, explicó.

En este contexto, la estrategia propuesta desde COSAR apunta a anticiparse y reducir la vulnerabilidad de los apiarios, más que a esperar la ocurrencia de eventos extremos para tomar decisiones.

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De esta manera, elevar las colmenas, evitar zonas bajas, disponer de medias alzas, revisar las reservas energéticas, fortalecer las colonias, trabajar sobre la sanidad y la calidad de las reinas, planificar el acceso a los apiarios y extremar los cuidados durante la cosecha conforman un conjunto de medidas que permiten llegar mejor preparados a una temporada marcada por la variabilidad.

El objetivo será que, cuando las condiciones climáticas lo permitan, las colmenas estén en condiciones de aprovechar rápidamente las ventanas de trabajo. La planificación anticipada aparece como una de las principales herramientas para reducir riesgos y sostener la producción apícola.

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