
Los sistemas de silos de autoconsumo ganaron espacio en la ganadería por una razón concreta: permiten simplificar la suplementación y reducir la necesidad de distribución diaria de alimento, sin resignar significativamente los resultados productivos.
Sin embargo, esa practicidad también plantea un desafío nutricional: cómo evitar que el animal consuma más de lo necesario cuando el alimento está disponible a voluntad.
Durante años, una de las herramientas utilizadas para restringir la ingesta fue el cloruro de sodio. El problema es que esa estrategia tiene limitaciones que pueden afectar tanto al animal como a la infraestructura. Allí aparece una alternativa desarrollada por Nutralmix junto al INTA: Controlmix, una premezcla formulada para regular el consumo mediante una combinación específica de ingredientes.
Según explica Mariano García, médico veterinario y responsable técnico comercial de Nutralmix, uno de los principales problemas del método tradicional es que los animales terminan adaptándose.
“El cloruro de sodio presenta severas complicaciones: incrementa notablemente el consumo de agua en el tiempo, reduce la digestión de la fibra y termina deteriorando por corrosión los silos de autoconsumo”, sostiene en diálogo con Infocampo el especialista.
Además, con las tecnologías anteriores, los animales comienzan a regularse vía consumo de agua, por lo que “la limitación, si bien es buena al principio, en poco tiempo se pierde y el consumo vuelve a ser elevado”. A
esto es preciso agregar que en campos donde la calidad de agua no es adecuada, aparecen otros problemas vinculados a la ingesta de esas aguas.
La diferencia de Controlmix está precisamente en que su mecanismo no depende del nivel de sales presente en el agua de bebida, tampoco pierde efectividad por acostumbramiento ni incrementa el consumo de agua de bebida. De acuerdo con García, la limitación se mantiene de manera estable a lo largo del período de suplementación.
“La limitación del consumo es constante en torno al 0,8%, con un rango de entre el 0,7% y el 1% del peso vivo del animal, de los alimentos que incorporan Controlmix”, expresó el entrevistado.
Esto permite que la cantidad consumida se ajuste al peso del animal. En una tropa de 200 kilos, por ejemplo, la ingesta del alimento adicionado se ubicaría aproximadamente entre 1,6 y 2 kilos diarios, manteniendo una provisión de nutrientes más previsible durante la recría o el mantenimiento.
La tecnología no surgió únicamente de una formulación comercial. Su desarrollo incluyó ensayos de larga duración realizados junto con equipos de la EEA INTA Cuenca del Salado con sede en Rauch, donde se trabajó sobre la combinación de ingredientes y las dosificaciones necesarias para alcanzar el efecto buscado.
“A partir de una inquietud nuestra como empresa y del trabajo con el equipo del INTA, conducido por los especialistas Sebastián Maresca y Sebastián López Valiente, terminamos de definir la combinación de ingredientes y dosificaciones adecuadas. Ellos fueron quienes validaron la tecnología, juntaron los datos científicos y redactaron los trabajos de validación”, señala García.
La herramienta puede vehiculizarse de diferentes maneras: desde alimentos peletizados completos, tanto proteicos como energéticos, hasta concentrados para mezclar con granos producidos en el propio establecimiento y premezclas técnicas al 10% y 15%.
La elección depende de la calidad, cantidad y variedad del recurso forrajero y del objetivo nutricional del planteo.
Uno de los puntos centrales de la propuesta es que limitar el consumo no significa simplemente reducir la cantidad de alimento que recibe el animal. La cuestión es qué nutrientes llegan al rumen y cómo son aprovechados.
En dietas basadas en silajes, rollos de calidad media a baja, rastrojos, pastoreos diferidos, por ejemplo, la variante proteica busca aportar el nitrógeno necesario para que los microorganismos ruminales puedan fermentar correctamente la fibra, más los minerales y vitaminas que pudieran estar en déficit.
En los verdeos de otoño e invierno, en cambio, la alternativa energética apunta a compensar el desbalance que puede producirse cuando existe una elevada oferta de proteína, sobre todo el exceso de nitrógeno no proteico (NNP), pero una menor disponibilidad relativa de energía necesaria para el correcto aprovechamiento de ese nitrógeno.
En este caso es también un excelente vehículo para aportar minerales críticos en estas situaciones, como magnesio y calcio.
“Al utilizar la versión proteica en animales consumiendo silaje de planta entera, la mejora en la digestibilidad de la fibra es notoria. El consumo del silaje disminuye porque el animal aprovecha mejor cada kilo ingerido al fermentarlo correctamente, con lo que mejora la conversión de la dieta consumida y el aprovechamiento de todos los nutrientes ingeridos”, admite el veterinario.
Por su parte, en recrías sobre verdeos de otoño-invierno, donde normalmente es difícil superar los 250 a 500 gramos diarios de ganancia de peso, “con la versión energética logramos elevar esos registros a 700 u 800 gramos diarios gracias al correcto balance de la energía ruminal”.
Para la estación actual, inicios de primavera, cuando las praderas comienzan a ser abundantes en volumen y un tanto desbalanceadas al principio, nuevamente Controlmix energético aporta la energía necesaria para el máximo provecho del forraje.
Hay en este uso dos ventajas extras no menores: primero, la posibilidad de aumentar la carga animal al estar suplementando con aproximadamente un tercio de los requerimientos de materia seca de los animales (para que esto sea eficiente y virtuoso, hay que cuidar el manejo y asignación del pasto). Por otra parte, es un excelente vehículo para suministrar aditivos en dosis ajustadas, como por ejemplo de carminativos antiempaste para prevenir este grave problema económico y de salud de los animales.
La tecnología, por lo tanto, busca que la regulación de la ingesta esté acompañada por un mejor aprovechamiento de la dieta, con especial impacto sobre la dinámica ruminal, la utilización de la fibra y la salud animal.
La posibilidad de trabajar con autoconsumo también modifica la logística cotidiana del establecimiento. Al eliminar el reparto diario y reducir la necesidad de utilizar mixer, se apunta a bajar movimientos, mano de obra y oscilaciones en el consumo, mientras se mantiene un flujo más estable de nutrientes.
La aplicación está orientada principalmente a categorías como la recría de bovinos de carne -tanto a campo como a corral– vaquillonas lecheras antes del servicio y vacas adultas y vaquillonas en sistemas basados en sorgos diferidos, rastrojos o pasturas naturales de menor calidad. Sin embargo, existe una frontera nutricional clara.
“No está indicado para vacas lecheras en producción, ya que en esa categoría nunca se busca limitar el consumo, sino maximizar la ingesta de materia seca para expresar el potencial genético”, recomendó el responsable técnico comercial de Nutralmix.
Por lo expuesto, el principal aporte de esta tecnología no pasa solamente por incorporar un nuevo producto al sistema, sino por resolver uno de los desafíos del autoconsumo: hacer compatible la simplicidad del suministro a voluntad con una regulación nutricional precisa y sostenida.