
El mercado internacional de la carne vacuna atraviesa un cambio de escenario dentro del Mercosur. Después de un primer semestre marcado por una fuerte expansión de los embarques regionales, la oferta comenzó a contraerse en los últimos dos meses, principalmente por el abrupto cambio de ritmo de Brasil.
De acuerdo con un análisis del Rosgan, durante los primeros seis meses del año los cuatro principales proveedores del bloque –Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay– aportaron más de 2,1 millones de toneladas de carne vacuna al mercado mundial, un 8% más que en igual período de 2025.
Brasil explicó el 70% de ese volumen y fue el gran impulsor del crecimiento. Hasta el primer semestre, el gigante sudamericano había exportado cerca de 1,5 millones de toneladas, un 16% más que en 2025. Sin embargo, el escenario cambió de manera abrupta durante el invierno.
Según Rosgan, una combinación de factores, entre ellos las cuotas impuestas por China, el inminente cierre del mercado europeo y la inestable relación comercial con Estados Unidos, llevó a Brasil a acelerar sus embarques durante los primeros meses del año.
El resultado fue que, en menos de siete meses, Brasil prácticamente agotó su cuota con China y, casi simultáneamente, quedó vedado de ingresar a la Unión Europea por incompatibilidades vinculadas con el manejo sanitario.
“Esto llevó a Brasil a dar un abrupto cambio de ritmo en sus despachos”, señala el informe de Rosgan. Entre julio y agosto, los embarques brasileños se desplomaron un 20% interanual, lo que significó retirar más de 120.000 toneladas de carne de la oferta mundial.
El impacto fue inmediato sobre el conjunto del bloque. “Se trata de un volumen muy difícil de compensar, en ese lapso de tiempo, por el resto de los países del bloque”, advierte Rosgan.
Como consecuencia, la oferta total del Mercosur durante julio y agosto se contrajo un 16% interanual, erosionando casi por completo la ventaja acumulada durante la primera mitad del año. Entre enero y agosto, los cuatro países acumularon unas 2,8 millones de toneladas exportadas, apenas 100.000 toneladas más que en igual período de 2025.
Sucede que la desaceleración no se limita a Brasil. Uruguay también viene mostrando un menor ritmo exportador prácticamente desde comienzos del año.
Entre enero y agosto, los embarques uruguayos alcanzaron 232.344 toneladas peso producto, un 12% menos que las 265.412 toneladas registradas durante el mismo período de 2025.
Paraguay exhibió una caída todavía más pronunciada. En los primeros ocho meses del año exportó 186.140 toneladas, una oferta 24% inferior a las 243.958 toneladas despachadas un año atrás.
En ese contexto, Argentina aparece como la excepción dentro del bloque. Mientras sus principales competidores regionales desaceleran, los embarques argentinos muestran una tendencia creciente y comienzan a ganar espacio en un mercado internacional con menor disponibilidad de carne proveniente del Mercosur.
Los últimos datos del INDEC muestran con claridad ese cambio de tendencia. En agosto, las exportaciones argentinas de carne vacuna alcanzaron 72.900 toneladas, el mayor volumen mensual del año y una de las cifras más elevadas para un mes de los últimos seis años.
En la comparación interanual, el volumen fue apenas un 0,4% superior al de agosto de 2025. Sin embargo, el valor de las exportaciones creció mucho más: la facturación aumentó 29,1% interanual.
El dato de agosto, además, no constituye un hecho aislado. Entre enero y agosto, Argentina exportó 476.725 toneladas peso producto por aproximadamente US$ 3.290,8 millones.
Frente al mismo período de 2025, el volumen exportado aumentó un 5,9%, mientras que el ingreso de divisas se incrementó un 39,8%. El crecimiento del valor exportado, por encima de la evolución de los volúmenes, refleja además el mayor valor obtenido por la carne colocada en los mercados internacionales.
China volvió a posicionarse como el principal destino de la carne vacuna argentina. En agosto concentró el 59,1% de los volúmenes exportados, manteniendo su peso determinante dentro del comercio exterior del producto.
Pero el movimiento no se limita al mercado asiático. Rosgan también destaca un crecimiento de los envíos hacia destinos europeos, justamente en un momento en que la menor presencia brasileña puede modificar el mapa de proveedores.
“Ante la ausencia de Brasil, Argentina debería consolidar su protagonismo durante lo que resta del año”, plantea el informe.
Para Rosgan, se trata de una oportunidad que exige velocidad de reacción. “Se trata de una ventana de oportunidad muy breve, en la que Argentina podría operar sin mayor competencia”, advierte el reporte, al tiempo que señala que la estrategia de posicionamiento deberá ser “precisa y rápida”.
Mientras Argentina intenta aprovechar este escenario, Brasil ya analiza alternativas para recuperar parte del terreno perdido. En las últimas horas trascendió, a través de un comunicado del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, la posibilidad de utilizar el remanente de cuota que Uruguay todavía tiene pendiente de ejecutar con China.
Por el momento no existen versiones oficiales que confirmen un eventual mecanismo de intercambio de cuotas. Sin embargo, Rosgan señala que no se descarta que China pueda autorizarlo, algo que no estaba contemplado hasta ahora dentro del esquema de salvaguardia vigente.
El eventual acuerdo tendría un impacto limitado sobre el comercio de 2026, debido al tiempo necesario para negociar, embarcar y trasladar la mercadería hasta China. Pero el alcance de la noticia excede el corto plazo.
“Sin embargo, la noticia cobra relevancia si se considera el precedente que significa, en adelante, para el comercio mundial de carne vacuna”, concluye Rosgan.
De esta manera, mientras el Mercosur transita una segunda mitad de año con menor oferta exportable, Argentina encuentra una ventana para ampliar su presencia internacional. El desafío estará en transformar ese escenario coyuntural en una oportunidad concreta de posicionamiento, antes de que los competidores regionales vuelvan a recuperar capacidad de abastecimiento.