
La Fundación Barbechando plantó bandera este jueves para que definitivamente se alcance un acuerdo que permita sancionar una nueva ley de biocombustibles, que permita aprovechar el amplio potencial de desarrollo que tienen las cadenas del biodiésel y del bioetanol en nuestro país.
Lo hizo a través de un informe en el que resumió la reunión plenaria que se realizó el miércoles en el Senado y donde los legisladores siguieron discutiendo sin poder avanzar en lo más importante: un dictamen que permita que el proyecto normativo llegue al recinto.
“Tres jornadas, seis proyectos y ningún dictamen. La ronda informativa está agotada: el diagnóstico está hecho y todos los sectores involucrados ya expusieron. Se trata, además, de una ley que el propio sector viene reclamando desde hace años: la 27.640 quedó corta frente a la capacidad instalada y a las decisiones de inversión que hoy están congeladas esperando reglas nuevas”, se quejó Barbechando.
Para la Fundación que nació tras lo que fue el reclamo por las retenciones móviles de 2008 y que sigue de cerca los temas legislativos vinculados al agro, una clave es que en el sector privado ya hay acuerdos avanzados y no existen problemas.
Por ejemplo, las cadenas del maíz y la caña de azúcar ya acordaron entre sí cómo repartirse el mercado del bioetanol -el 6% y 6% que el texto base recoge-, después de años de disputar ese corte.
En consecuencia, “lo que sigue trabado es exclusivamente político”, planteó Barbechando, y añadió: “Y cada cuarto intermedio tiene un efecto concreto: mantiene vigente el marco normativo actual, es decir, favorece al esquema que los proyectos dicen querer cambiar”.
Por eso, “la demora no es neutral” y “lo que falta no es información, es voluntad política para cerrar el tema”, enfatizó la entidad.
De este modo, en sintonía con lo planteado por la senadora Patricia Bullrich, autora del proyecto oficial, sobre la necesidad de que un dictamen no pase más del próximo miércoles, Barbechando resaltó que, si esa reunión “vuelve a levantarse sin firma, el statu quo dejará de ser una consecuencia de la falta de acuerdo para convertirse en una decisión”.
El reclamo hacia los legisladores tiene que ver con que el debate se prolongó en las últimas horas por pequeñeces formales: al empezar la reunión de este miércoles, se incorporó un séptimo proyecto, presentado por un senador del justicialismo, que propone crear un Régimen de Promoción Federal para la Producción de Biocombustibles.
La discusión se tensó rápido, porque desde el peronismo opositor reclamaron pasar a cuarto intermedio para revisar el nuevo expediente antes de avanzar; mientras que, desde el oficialismo, en cambio, varios senadores presionaron para acelerar y firmar el dictamen en el acto.
Por ello, el cruce se saldó sin firma: el plenario pasó a cuarto intermedio y volverá a reunirse el próximo miércoles con el objetivo de dictaminar.
En la misma reunión, en tanto, se anunció el cambio de conducción. Flavio Fama (UCR-Catamarca) deja la presidencia de la comisión de Minería, Energía y Combustibles, que ocupaba desde el año pasado y desde la que condujo las tres jornadas del tema. La presidencia quedó para la salteña Flavia Royon (Primero los Salteños), ex secretaria de energía de la Nación y que llega a la conducción siendo autora de uno de los seis proyectos en discusión.
Para Barbechando, la cuestión es simple: mirar a Brasil, que “transformó la política pública de biocombustibles en una política de Estado de largo plazo, combinando cortes crecientes, incentivos fiscales y el despliegue de la flota flex-fuel”.
Ese recorrido, consolidado luego con el RenovaBio en 2017, convirtió a Brasil en el segundo productor mundial de etanol y lo llevó a contar hoy con más de 370 plantas de etanol (la mayoría integradas a ingenios azucareros) y alrededor de 50 plantas de biodiesel operativas en simultáneo.
“Argentina tiene la materia prima, la industria instalada y la capacidad de producir: la ecuación productiva ya está resuelta, lo que falta es previsibilidad regulatoria a largo plazo para que el sector invierta. Subir los cortes no es solo una decisión ambiental o industrial, es una política de sustitución de importaciones de combustibles fósiles que libera dólares y dinamiza economías regionales enteras, desde el maíz y la soja hasta la caña de azúcar, impactando en el modelo de un desarrollo territorial más federal”, completó.
Para Barbechando, la reunión plenaria del miércoles no fue una más, sino “un punto de inflexión en el debate”, porque más allá de los desencuentros, hay varios puntos de acuerdo: aumentar el corte, abrir el mercado y precios de referencia.
Lo que plantea la propuesta oficialista con más chances de tener dictamen es:
El nuevo marco de biocombustibles: un impulso clave para la agroindustria y la demanda interna
En este contexto, la Cámara Aceitera de la República Argentina (CIARA) dijo en un breve comunicado que celebra los debates realizados ayer en la Comisión de Energía del Senado Nacional.
“La oportunidad de tener una nueva Ley que fomente inversiones, producción, empleo y exportaciones de biocombustibles es extraordinaria. La próxima semana se espera que las comisiones produzcan un dictamen que permita su tratamiento en el recinto del proyecto de Ley”, afirmó.
Y si bien lamentó que el mismo no incluye todos los aspectos que desean en la industria aceitera (como subir el corte como mínimo al 12.5%), subrayaron que este marco propuesto “es superador a la situación actual y está orientado a favorecer a todos los consumidores de diésel en el país y a proyectarnos como una nación con desarrollo industrial de las bioenergías”.