
La reposición de hembras atraviesa uno de los momentos más atractivos de los últimos años para quienes buscan fortalecer sus rodeos.
Aunque los valores de las vaquillonas preñadas se mantienen en niveles elevados, un informe elaborado por el Rosgan, sostiene que las condiciones actuales siguen configurando “un buen momento para incrementar la inversión” en vientres.
Como ocurre todos los años, los productores suelen reponer una cantidad de hembras jóvenes equivalente a los descartes realizados para mantener estable el stock.
Sin embargo, el trabajo destaca que existen períodos en los que factores climáticos, políticos o comerciales impulsan una reposición superior a la habitual, favoreciendo la expansión del rodeo.
En ese sentido, el mercado de reposición mostró desde comienzos de este año un escenario de “extrema firmeza”, con una marcada apreciación del valor de los vientres jóvenes, incluso en un contexto en el que la hacienda destinada a faena también registra precios históricamente elevados.
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Las vaquillonas preñadas cotizan actualmente, en promedio, cerca de los $2,4 millones, mientras que una vaca de descarte ronda los $800.000 por cabeza.
De esta manera, hoy se necesitan aproximadamente tres vacas de conserva para adquirir una vaquillona de reposición, una relación que supera en casi un 20% el promedio registrado durante los últimos 15 años.
El informe explica que este encarecimiento de la relación de reposición no responde a una caída del valor de la vaca de descarte, sino principalmente a la fuerte valorización de los vientres destinados a la cría.
“Estos datos muestran que el encarecimiento de la relación de compra o reposición de vientres responde principalmente a una mayor revalorización de la hacienda destinada a cría, impulsada por las buenas perspectivas que actualmente ofrece la actividad“, señala el documento.
Como consecuencia, los criadores están optando por retener una mayor cantidad de terneras para garantizar la reposición futura de sus rodeos. Esa decisión ya comienza a reflejarse en los indicadores del mercado.
Durante los primeros cinco meses del año, apenas el 16% de las terneras declaradas en stock al 31 de diciembre salieron de los establecimientos, prácticamente la mitad del nivel habitual, que históricamente se ubicaba entre el 29% y el 30%.

Al mismo tiempo, la participación de hembras en los ingresos a los corrales de engorde se mantuvo por debajo del 40%, frente al promedio de entre 44% y 45% observado en campañas anteriores, otro dato que evidencia una mayor retención de futuras madres.
De cara a los próximos meses, Rosgan considera que la menor oferta de vacas de descarte podría sostener la firmeza de esta categoría, mejorando parcialmente la relación de reposición. Sin embargo, el principal motor continúa siendo la expectativa positiva que muestran los productores respecto del negocio ganadero.
A este escenario se suma el Régimen de Incentivo para la Mediana Inversión (RIMI), impulsado por el Gobierno nacional, que incorpora beneficios fiscales para pequeños y medianos productores que adquieran genética registrada.
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Según detalla el informe, el régimen permite aplicar un sistema de amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias, lo que posibilita recuperar entre el 25% y el 35% del valor de la inversión durante el primer año. Además, contempla la devolución total del crédito fiscal del IVA, una vez cumplidos los plazos previstos.
“Sin duda, este mecanismo representa un incentivo adicional para la inversión en vientres con genética registrada“, concluye Rosgan, al advertir que este contexto podría fortalecer aún más la demanda y sostener la valorización de la hacienda destinada a cría en los próximos meses.