Tomates “Fórmula 1”: Don Pacho, la huerta de dos generaciones que deslumbró a Franco Colapinto

Gentileza Don Pacho

Luciano Kunis (51) llevaba solo 15 días como abogado cuando viajó a probar suerte a España, apurado por la crisis de 2001 y la idea de sumarse al plan de viaje de un amigo.

Allí trabajó en moda, publicidad y organización de eventos, hasta que el impacto progresivo de la Gran Recesión en Europa lo llevó de vuelta a su país de origen. En Argentina, su familia ya había comprado el campo y su papá debutaba con humus de lombriz californiana.

En 2013, regresó al país con la idea firme de probar la vida campo, rehusado a retomar la diaria en La Plata como lo había hecho hasta sus 23 años (antes de irse por primera vez).

Se dio tres meses de prueba en los que experimentó de primera mano el negocio del humus de su papá. “Resultaba más caro producirlo que venderlo”, recuerda en una charla con Infocampo. Así surgieron los plantines.

“A los productores de la zona les gustaron y empezaron a encargarlos en vez de humus”, explica Luciano sobre los inicios de la plantinera que, aunque chiquita y artesanal, “tenía mucho prestigio”.

Con el tiempo empezó a dar una mano hasta instalarse en la huerta. Comercializaban plantines de tomate, brócoli, repollo, lechuga, berenjena, “lo que fuera”, enumeró en un recuento. Solo volvió a Europa a cerrar sus negocios.

UNA HUERTA CON TOMATES DE PRIMER NIVEL

La vuelta al país fue darse cuenta de que en los supermercados y las verdulerías no iba a encontrar esa carne y jugo del tomate vasco. “Che, ¿por qué no me traes estos tomates que yo había probado una vez en San Sebastián?”, le pidió al cocinero argentino Pablo Vicari, uno de sus amigos.

“Lo quiero hacer para mi familia, para mis amigos”, le dijo entonces. Empezaron con unas 20 plantas de tomate del País Vasco, usando la diferencia climática a su favor.

tomate vasco

El tomate del País Vasco marcó un antes y un después en la memoria de Luciano, y lo llevó a viajar por su infancia

Aunque Luciano empezó a valorar la importancia de la gastronomía y la materia prima antes de que su familia decidiera mudarse al campo; en Europa, en tiempos en los que “no tenía un mango” —dice— comía en las cocinas de restaurantes con galardones Michelin gracias a sus amigos cocineros. Estaba entre las montañas del País Vasco cuando probó ese tomate que lo teletransportó a su infancia, que fue el que años más tarde pidió traer.

En algún recobeco de su mente guardó ese sabor. Tanto atesoró la sensación, que la recuerda como un punto de quiebre para él: “En ese momento no lo sabía, pero cambió todo”, repasa el más grande de tres hermanos.

Luciano acompanaba a sus amigos en giras de Pernod Ricard o mientras hacian practicas en restaurantes como Arzak Akelarre y Mugaritz. Foto Martin Lovaiza

Luciano acompañaba a sus amigos en giras de Pernod Ricard o mientras hacían prácticas en restaurantes como Arzak, Akelarre y Mugaritz. Foto: Martín Lovaiza.

La decisión final de tomar el otro camino al de la multiplicación de fruta, fue en medio de una cata en la cava de Don Julio, con algunos vinos encima, y una ensalada de tomates con hojas de alcaparra. “Mis tomates son muchos más ricos”, le confesó a un amigo. Como tenía algunas variedades en su camioneta esperando a que su amigo —el chef de Elkano— los probara y viera el desarrollo, repartió.

 La respuesta vino acompañada de una proposición: “¿Te animás a hacer esos tomates para Don Julio?”, le preguntaron ahí mismo.

Y puso en marcha una idea que lo interpelaba de una forma más profunda y traspasaba las barreras comerciales: recuperar variedades que no son tan comunes.

“Arranqué con 30 variedades primero: Banana Legs, Costoluto, distintas variedades que después efectivamente eran tomates superraros y que empezaron a encantar en la gastronomía”, recuerda. Al principio, fueron 6000 plantas.

Y vuelve a los orígenes: “La temporada de cosecha de tomates allá dura entre un mes y un mes y medio, acá nosotros la pudimos estirar a seis o siete meses”, refiere Luciano acerca del sol y las temperaturas más altas.

“Mi suegro me dijo, ‘¿por qué no empezás a hacer esto de una forma más escalada?. Todos esos estímulos e incentivos lo empujaron a probar.

Festival del tomate 2026. Foto Valentino Deoto

Luciano junto a productores, cocineros y referentes gastronómicos en el Festival del Tomate 2026. Foto: Valentino Deoto

CÓMO ES PRODUCIR UNA HUERTA AGROECOLÓGICA

“Lo difícil es dar con aquellas que, efectivamente, se den bien en nuestro territorio”, aclara Kunis sobre la accesibilidad de las variedades. Y es que, a pesar de la tierra maravillosa y el clima —que caracteriza como “estupendo”—, “hay variedades que están acostumbradas y se fueron domesticando para otro tipo de clima”.

A la fecha, probaron unas 1.500 variedades de tomate distintas, de más de 10.000 variedades ya conocidas. Por temporada, tienen disponibles entre 200 y 250 desde la semilla hasta la cosecha.

“Vamos garantizando que las nuevas variedades no se pierdan, porque al final funciona como una especie animal, ¿no?”, compara, y suma otra arista a esa preservación que empuja: “hay que tener en cuenta que una semilla de tomate pierde entre un 10 y un 15% de poder germinativo año a año”.

Aunque el 90 de estos envios se concentra entre Buenos Aires y la zona norte tambien llegan a Mendoza Cordoba Rosario Santa Fe Bariloche y otros lugares. Foto Martin Lovaiza

La cantidad de productores varía según la estación. Pueden llegar a 15 en la quinta principal. Foto: Corte Comedor [@cortecomedor].

Se trata de salvar la biodiversidad de los tomates para que sigan existiendo y que el consumidor final o el restaurante no tenga que elegir solo entre tomate redondo, perita y champiñón.

“Hay muchas variedades de tomate que son combinables y cada una tiene sus características de acidez, dulzura y pH”, explicó el dueño, que hace siete meses quedó totalmente a cargo del negocio tras el fallecimiento de Ricardo, su papá.


En temporada alta —diciembre, enero, febrero y marzo— producen entre 1.500 y 2.500 kg de tomate semanales. Ahora, el otoño encuentra a las plantas en su última etapa.

Antes, se hacían cargo del circuito logístico. Ahora, especialmente en verano, necesitan seis o siete camionetas repartiendo todos los días si no quieren tercerizar la logística. Aunque a las fruterías se les llevan la mercadería directamente, sin pasar por intermediarios. Y también realizan envíos particulares, siempre priorizando que la verdura esté fresca.

Don Pacho Produccion @donpachoproduccion

Aunque el 90% de estos envíos se concentra entre Buenos Aires y la zona norte, también llegan a Mendoza, Córdoba, Rosario, Santa Fe, Bariloche y otros lugares

Aunque no deja de ser un negocio, Kunis prefiere “perder kilos y ganar en sabor” —lo que también implica ganar en nutrición— por encima de otros parámetros como el color, el tamaño, la forma o la poscosecha. En el camino, se permiten probar.

Asimismo, oncorporar recursos como el abejorro nativo les permitió dejar la polinización de forma manual y de flor en flor. “Lo implementamos hace cinco o seis años y el cambio fue fabuloso, aumentamos el volumen del tomate en un 40%”, subraya. En esa línea, también destacan el trabajo conjunto de intercambio de semillas entre distintos productores, y el apoyo en María Sanse, de Estancias Vigil.


EL CONTACTO CON COLAPINTO

Fue también esa misma red gastronómica y de amistad la que conectó a los tomates y alcauciles de Don Pacho con el piloto argentino Franco Colapinto en Los Cardales, donde está ubicado el multiespacio enoturístico y gastronómico.

Kunis es seguidor de la Fórmula 1 y amigo de la familia Vigil, que quería presentarle al piloto de Alpine los productos que abastecen habitualmente al restaurante.

“Perdón, estamos a final de temporada”, se escucha la voz de Kunis mientras le entregaba cinco kilos de tomate reliquia al piloto. “Estos tomates son impresionantes, pide perdón encima”, reaccionó el joven.

La escena terminó de amplificar en redes sociales el trabajo que Luciano viene desarrollando desde hace años.

La cantidad de productores varia segun la estacion. Corte Comedor

Y es que la estacionalidad del cultivo es el diario, y por eso en Don Pacho intentan suplir ese gran hueco invernal que deja esta planta estival: “Estamos empezando un proyecto en colaboración con productores mendocinos de aceite de oliva para hacer un blend de selección en conjunto”, cuenta, y hablóatambién de salsa de tomate, gazpacho, chutney y derivados de esta “fruta noble”.

“Si podemos aportar una sumatoria de pequeños momentos de felicidad a más gente, vamos por el camino correcto. De eso se trata la vida”, concluye Kunis.

Sobre el futuro, resalta que queda “muchísimo por descubrir, por experimentar y por estudiar”. Tiene que ver con su filosofía: si los ensayos son catapultas hacia el error, y esos eventos son los que llevan a “algún descubrimiento interesante” —dice—, equivoquémonos.

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