
La campaña de maíz 2025/26 transita su tramo final con una señal que vuelve a poner en alerta al sistema productivo: la presión de la chicharrita es mayor que la registrada el año pasado.
Sin embargo, el avance del ciclo del cultivo juega a favor y, según los especialistas, el impacto sobre los rindes sería acotado en la mayor parte de las regiones productivas.
Así lo indica el 40º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, elaborado con datos relevados entre el 2 y el 17 de abril de 2026.
Allí se confirma un nuevo incremento en las poblaciones del vector, en línea con lo observado en el reporte anterior, y una presencia más temprana e intensa respecto de 2025, especialmente en las zonas endémicas del NOA y el NEA y en el Centro-Norte del país.
A pesar de este escenario, el grueso de los maíces se encuentra en estadios reproductivos avanzados, lo que reduce significativamente el riesgo productivo.
En paralelo, los técnicos de la red comenzaron a analizar la aparición de síntomas foliares en algunos lotes de regiones históricamente afectadas, con el objetivo de determinar su verdadero alcance agronómico.
Uno de los puntos que concentra la atención técnica es la evaluación de síntomas foliares detectados en distintas localidades del NOA y el NEA.
Si bien su presencia generó preocupación entre productores y asesores, los especialistas llaman a la prudencia y destacan que todavía no hay evidencias concluyentes sobre su impacto productivo.
Chicharrita del maíz: “Un escenario no para preocuparse, pero sí para ocuparse”
“Los productores se preocupan al observar este tipo de síntomas, pero su presencia por sí sola no es concluyente: aún no podemos afirmar con certeza cuál será su impacto sobre el rendimiento”, explicó el coordinador de la Red, Alejandro Vera.
En ese sentido, detalló que se están analizando casos en diferentes localidades junto con las estrategias de manejo implementadas, con el objetivo de identificar cuáles resultan más efectivas y generar información útil para la próxima campaña.
Hasta el momento, los relevamientos preliminares sugieren que, en las zonas endémicas, los síntomas foliares observados estarían vinculados principalmente a deficiencias en el manejo integral del sistema productivo, más que a un daño directo generalizado del patógeno.
Por ello, desde la red remarcan la importancia de sostener un enfoque preventivo y basado en información técnica.
“Insistimos en que es fundamental tomar decisiones basadas en la pirámide de manejo del vector: monitorear trampas y cultivos, elegir híbridos tolerantes y realizar aplicaciones oportunas según la información relevada en campo”, subrayó el especialista.
El monitoreo nacional confirma que la presencia de la chicharrita se mantiene activa en prácticamente todas las regiones, con niveles especialmente elevados en el norte argentino.
Chicharrita del maíz: “Es importante bajar a los lotes y hacer un buen seguimiento”
En este contexto, el diagnóstico general es claro: la presión de la chicharrita es mayor que la del ciclo anterior, pero su aparición tardía reduce el riesgo para la mayor parte de los maíces implantados.
De todos modos, los especialistas coinciden en que la información generada en esta campaña será clave para ajustar estrategias de manejo y anticiparse a posibles escenarios de mayor riesgo en el próximo ciclo agrícola.
Hay más presión de chicharritas que en 2025, aunque llega tarde para la mayoría de los maíces; investigan síntomas foliares en zonas endémicas, que no necesariamente impactarán en los rindes.
Accedé al informe completo en https://t.co/89fKABkstH pic.twitter.com/hqs6GUAIBP
— MAIZAR (@maizararg) April 20, 2026