
Por fyo.com
No logra tomar dinamismo la cosecha de soja en Argentina. Inicialmente, esperábamos la presión de cosecha para la primera semana de abril; sin embargo, las sucesivas lluvias llevaron a que mediados del mes apenas se lleve levantado un 7% del área sojera, con gran disparidad entre zonas.
Esto representa casi la mitad de lo que suele cosecharse a esta altura (promedio histórico más cerca del 15%).
Para peor, los pronósticos hacia adelante vuelven a mostrar lluvias hacia el fin de semana en zona centro, y nuevamente hay pronósticos para mediados de la semana próxima.
Así, una situación que tendría que ser positiva de cara a la recomposición de perfiles para la fina, comienza a convertirse en un problema.
Después de las lluvias de esta semana, que se espera que dejen entre 50 y 100 milímetros acumulados en prácticamente toda la zona centro, e incluso milimetrajes superiores para el NEA, se necesitarán varios días de sol para secar y permitir levantar el cultivo, con preocupación sobre la situación de los caminos. Incluso, algunos hablan ya de pérdida potencial de calidad del grano.
En paralelo, en términos comerciales, el mercado de soja no arranca: apenas se llevan comercializadas 500.000 toneladas de soja a precio en abril, cuando en promedio este mes debería cerrar más cerca de los 3 millones.
Además de la falta de cosecha, valores por debajo de los U$S 320 no estimulan al productor, y todo parece indicar que vamos a una campaña de mayor guardado de soja. A la fecha, apenas se lleva vendida el 8% de la producción, atrasándose con los promedios históricos.
Esto nos abre la duda, ¿las lluvias y la falta de ventas de productor estimularán a las fábricas a pagar algo más por la mercadería? ¿O el cuello de botella de la logística será tal que la presión sobre el mercado será mayor a lo esperado?
No obstante, un factor a favor esta campaña es que los precios de exportación del complejo soja en nuestro país se encarecieron notablemente.
Al impulso inicial por el lado de los precios de los aceites, producto de políticas de biocombustibles muy agresivas en Estados Unidos y otros países del mundo, y la guerra en Medio Oriente, se sumó en la última semana una fortaleza adicional por el lado de la harina con un mundo que sabe que Argentina va a tener complicaciones en el corto plazo.
Esto permitió que mejore notablemente la capacidad teórica de pago de las fábricas (el valor que pueden pagar las fábricas sin perder dinero).
Hoy las fábricas están operando con márgenes brutos que oscilan en la zona de los U$S 40 para embarques de harina y aceite en mayo.
Así están ubicadas hoy las fichas en el tablero. Por un lado, el productor no está pudiendo cosechar y los precios no convencen para anticipar ventas. Por el otro, las fábricas tienen márgenes muy buenos, pero no están pudiendo originar mercadería.
Si la cosecha sigue espaciada, y el mercado disponible se arma a cuentagotas, las fábricas estarán más propensas a resignar márgenes para hacerse de la mercadería que esté dando vueltas.
Si la zona centro no puede cosechar en las próximas dos semanas, y luego tenemos un espacio de clima seco, es probable que se dé un cuello de botella fuerte entre las cosechas del centro, del norte y del sur, donde los compradores puedan aprovechar la presión para hacerse de la mercadería a precios menores.
Así, la resolución está todavía en el aire: veremos si la presión de cosecha concentrada sobre finales de abril y mayo pesa más que la necesidad del grano por parte de las fábricas.
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