
Entre otros aspectos, febrero se caracteriza estacionalmente por ser el período en que muchos estudiantes secundarios concurren a sus escuelas a rendir materias que no aprobaron durante el ejercicio anterior.
En el campo argentino, este año hubo un paralelismo: las lluvias en la zona núcleo llegaron con un aplazo al segundo mes del año, luego de un enero muy deficitario y que hizo encender alarmas para la cosecha de la soja y el maíz.
En este contexto, el panorama con el que cierra finalmente febrero es mejor que el que dejó el primer mes, pero no el ideal: las precipitaciones se acercaron al promedio histórico, pero en general estuvieron por debajo y con muchos lotes en los que la escasez hídrica continuó.
Según el informe semanal para la zona núcleo de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), febrero acabó con un promedio de 103 milímetros, versus una media histórica de 120 y con un 30% del área que no llegó a los 80.
“En el mes de febrero, las lluvias de la región núcleo alcanzaron un promedio de 103 mm, cuando los promedios para la región oscilan entre 100 y 140 mm de oeste a este. Los mayores registros mensuales los recibió una zona la zona central del oeste y otra en el noreste: Montes de Oca con 177 mm, Bengolea con 171 mm, y Carlos Pellegrini con 167 mm”, enumeró la entidad rosarina, a través de su Guía Estratégica para el Agro (GEA).
Y amplió: “Por otro lado, hay un 30% área en donde el agua resultó insuficiente para reactivar la recuperación de los cultivos, con acumulados por debajo de los 80 mm. Se trata de un corredor que se extiende por debajo de Rosario hacia el oeste y el sur”.
En este contexto, la GEA reconoció que, si bien ha sido fundamental la recomposición de las lluvias que comenzó a darse a partir de la segunda quincena de febrero, respecto al año pasado se siente poco: en 2025 la región recibió 222 mm, superando ampliamente la media mensual el 95% del área.
Bajo este panorama, la soja de segunda ha reaccionado positivamente, aunque la GEA advirtió que se necesitaría un poco más de agua en marzo para consolidar el repunte.
“El año pasado, la sequía y la intensa ola de calor de enero dejaron pérdidas irreversibles en la soja de segunda. Sin embargo, la recuperación tras las lluvias de febrero y marzo fue mejor a la esperada: el 83% de los lotes pasó de la condición regular a mala a una condición buena a excelente”, recordó la Bolsa.
Así fue como los rendimientos se estimaron en unos 33 qq/ha como promedio, algo que parecía imposible, mientras que hoy las expectativas están tres quintales por debajo, con grandes diferencias zonales, pero con buenas posibilidades de mejora en el 70% del área restante.
“Este año, los técnicos advierten que la recuperación de la soja de segunda no es tan contundente como hace un año. Sin embargo, tras más de un mes de estar aletargado, sin poder sobrepasar la altura de la paja del trigo, el cultivo volvió a crecer”, entusiasmó un poco la GEA.
Un ejemplo es en Bouquet, donde “como no se sembró temprano por las lluvias, hay tiempo. La película va por la mitad. Los lotes que recibieron 40 a 50 mm en la última semana empiezan a arrancar. Si todo va bien, puede terminar llegando a los rindes promedios de acá, unos 35 qq/ha”.
En cambio, hay áreas alrededor del gran Rosario, extremo noreste bonaerense, y sectores del sudeste de Córdoba dónde, aun con lluvias, se estiman entre 15 y 20 qq/ha y que difícilmente se superen los 25 a 30 qq/ha.
De este modo, la posibilidad de acercarse a los 33 qq/ha del año pasado sigue supeditada a las lluvias de marzo, a heladas tempranas que no se presenten y corten el ciclo del cultivo y que tampoco se produzcan olas de calor.
Por su parte, la recuperación de la soja de primera quedó muy golpeada en dos áreas importantes de la región.
La primera área, lamentablemente, está asociada a la severa tormenta de viento y granizo ocurrida en el sur santafesino.
Esta semana se siguieron recorriendo lotes y siguen apareciendo fotos mostrando, cómo dicen los agrónomos, “que dónde golpeó el granizo, parece tierra arrasada”.
En el sudeste de Córdoba, la tormenta de granizo impactó de lleno sobre una campaña que, hasta ese momento, los técnicos destacaban por la muy buena condición de los planteos tempranos.
“En la zona de Monte Buey y alrededores, las sojas de primera venían con perspectivas de rindes por encima del promedio”, destacan los técnicos.
Lamentablemente, se constata que ha sido una manga mucho más grande de lo que suele ser. El corredor que va desde Armstrong, Tortugas y General Roca hasta Inriville concentra los mayores reportes de daños en cultivos.
Por otro lado, está el “triángulo” del centro-sur santafesino que atravesó al menos 45 días de sequía aguda en pleno período crítico. Allí el cultivo quedó marcado: las expectativas están en torno del 20 al 50% respecto de los lo proyectado al inicio.
En la zona de San Pedro, fuertemente golpeada por la falta de agua, la soja de primera promediaría entre 20 y 25 qq/ha. Los daños en esta área van del 20 al 40%.
Casi U$S 3.500 millones: una primera estimación de las pérdidas que ya está generando la sequía
Por otro lado, en el resto se han consolidado rindes muy buenos para un año semejante. Por ejemplo, en Carlos Pellegrini, donde las lluvias acompañaron casi todo el verano, se estiman promedios de 50 qq/ha. En Bombal las proyecciones rondan los 45 qq/ha y en el sudeste cordobés entre 40 y 50 qq/ha.