
Aunque ya dejó de ser la temible amenaza que comenzó en el verano de 2024 y causó estragos en la producción, la chicharrita del maíz sigue estando entre las principales preocupaciones en materia de plagas a nivel nacional.
En ese sentido, la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis dio a conocer su 33º informe elaborado con datos relevados entre el 16 y el 31 de diciembre de 2025, y destacó que las principales zonas maiceras del país continúan mostrando niveles prácticamente nulos de presencia del vector, una señal alentadora para los planteos tardíos y de segunda.
Este escenario resulta especialmente favorable en las regiones centrales, donde la ausencia de chicharritas reduce de manera significativa el riesgo de transmisión del Corn Stunt Spiroplasma (CSS).
No obstante, el informe advierte que en las regiones endémicas del norte argentino comienzan a observarse cambios poblacionales que ameritan una vigilancia más ajustada.
Puntualmente, en el NOA, la población de Dalbulus maidis se mantuvo mayormente estable. El 56% de las localidades monitoreadas no registró capturas, mientras que un 27% presentó niveles mínimos, de entre uno y cuatro adultos por trampa.
Sin embargo, persistieron focos puntuales considerados neurálgicos, especialmente en Alto Verde, Tucumán.
Un dato relevante es que solo el 13% de las trampas en esta región se encuentran actualmente sobre cultivos de maíz. A medida que avancen las siembras tardías, este porcentaje aumentará, lo que podría modificar la dinámica poblacional en las próximas semanas.
El 2026 comienza dispar: la zona maicera central sin #chicharritas, y las regiones endémicas con necesidad de monitorear para anticipar si requieren medidas de control. https://t.co/oOCBOQu17c pic.twitter.com/LXHMHvH3kl
— MAIZAR (@maizararg) January 7, 2026
El NEA, la otra región históricamente endémica, mostró un comportamiento similar. Allí, el 51% de las localidades no detectó presencia del vector y un 19% registró capturas mínimas.
Sin embargo, se observaron variaciones puntuales en categorías intermedias y altas, lo que sugiere un recambio poblacional activo. En este caso, el 45% de las trampas ya está instalado sobre maíz, una proporción que también crecería en el corto plazo.
En la región del Litoral, donde el 97% de las trampas se ubican sobre cultivos de maíz, la ausencia del vector alcanzó al 43% de los registros, mientras que un 20% presentó niveles mínimos.
Si bien se detectaron incrementos en la categoría intermedia —entre cinco y 20 adultos por trampa— en algunas localidades de Corrientes y Entre Ríos, se trata mayormente de lotes que transitan estadios reproductivos avanzados, por lo que ya no son susceptibles a la infección por Spiroplasma.
Maíz: con la chicharrita ausente, la Red de Monitoreo ahora pone las alertas en el gusano cogollero
En la región Centro-Norte, con el 92% de las trampas instaladas sobre maíz, el panorama sanitario continúa siendo muy favorable: el 84% de las localidades no registró presencia de chicharritas y el 16% restante mostró capturas mínimas. Una situación aún más sólida se observa en el Centro-Sur, donde el 96% de las localidades monitoreadas permaneció libre del vector.
En este contexto, desde la Red Nacional de Monitoreo insisten en que, más allá del contexto favorable en gran parte del país, resulta fundamental sostener los monitoreos durante todo el año. Esto incluye tanto el uso de trampas cromáticas adhesivas como la observación directa de los cultivos.
La recomendación es clara: continuar el seguimiento en zonas de maíces tempranos —especialmente donde ya cesaron las intervenciones— y extremar la vigilancia en las áreas de siembra tardía, con especial atención en las regiones endémicas del NEA y NOA, donde cualquier cambio en la dinámica poblacional podría anticipar la necesidad de medidas de control.